26 marzo, 2006

Los intocables

Las páginas de nuestros "periódicos" locales se han visto ilustradas últimamente con las fotos de la policía ocupando la plaza de la zona para evitar el botellón convocado de forma espontánea por los desechos de la sociedad de Palencia. Me resulta extraña tanta agitación y preocupación cuando todo aquel que tenga interés en conocer la noche de Palencia sabe que no es necesario recurrir a semejante desorden público para mamarse como un perro el fin de semana.

Este sábado, sin ir mas lejos, caminaba yo por la Calle Mayor a las once de la noche, una hora en la que mucha gente aún no ha salido de casa, cuando me crucé con dos borrachos que se entretenían poniendo nerviosa a una chica a la que no conocían de nada con sus soeces comentarios. Tal lamentable estado no era producto de ningún botellón, sino del habitual garrafón ofrecido por nuestros "queridos" hosteleros.

No se me ocurre razón sanitaria alguna que pueda justificar la prohibición del botellón y permitir el garrafón. Se puede incluso alegar que los ingredientes habituales del botellón suelen ser de mejor calidad que los del garrafón, ya que los del botellón los eligen sus consumidores, a diferencia del garrafón. Por ello he de concluir que hay otros motivos inconfesables detrás de la persecución al botellón. Yo por mi parte voy a aportar uno, que si bien no tiene porque ser cierto, es mas posible que esta supuesta "preocupación" por la salud de la juventud:

La diferencia entre el botellón y el garrafón radica en el reducido coste que tiene para el usuario final su puesta en práctica. Una visita a cualquier supermercado el viernes o sábado por la tarde puede proporcionar los ingredientes para el mismo a un precio muy reducido, mientras que un garrafón, a pesar de ser de idéntica baja calidad, supone un desembolso económico muy importante para cualquier joven. La recaudación del garrafón, que no es poca, acaba en los bolsillos de los "empresarios", que no han dudado en utilizar sus "influencias" para poner freno a esta iniciativa que pone en peligro su sistema de vida.

Esta es una muestra mas de la sistemática vampirización a la que es sometida la juventud española por sus propios padres. Esta generación de padres que, asustada por el potencial de sus retoños, decidió ahogarlos en la cuna para garantizarse su perpetuación en el poder. Si alguien no entiende este último párrafo, no se preocupen, que pienso extenderme en su significado en breve.

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