19 junio, 2006

El secreto de mi éxito

Con la mejor de las intenciones, te preparas desde pequeño ocupar un lugar en la sociedad. Estudias, con mayor o menor éxito, durante años. Cuando terminas te das cuenta de que a nadie le interesan ni tus títulos ni lo que hayas podido aprender, sino la cantidad de sangre que te pueden extraer sin que pierdas el conocimiento. Empiezas la larga marcha de despacho en despacho alimentando papeleras con C.V.s entre un trabajo temporal y otro. Con el tiempo, acabas en un trabajo que no requiere actualizar constantemente tu C.V. a condición de vivir en condiciones de semi esclavitud. Digo “semi” porque en la antigua Roma se consideraba al esclavo un bien que debía cuidarse, mientras que en la actualidad se le considera un Cleenex, usar y tirar.

Unos tardan mas que otros, pero todos los que tienen un mínimo de lucidez acaban por darse cuenta de que viven para trabajar en una actividad que no les interesa lo mas mínimo. Algunos de ellos, los menos, deciden quemar sus naves y empezar de cero, sin plantearse condiciones mínimas de ningún tipo.

Estos extraños pensamientos han acudido a mi mente tras conocer que un amigo había tomado la decisión de dejar su trabajo basura en Madrid, en el que ya tenia una posición consolidada en un escritorio y con horario de oficina para dedicarse a la Instalación de Pladur a destajo. Por supuesto, no puedo mas que desearle a este querido Palentino ausente éxito en la aparentemente arriesgada aventura en la que se ha embarcado.

No hay comentarios: